Los mejores amigos son como las estrellas, aunque no siempre se ven, sabes que están ahí.

CONTINUAMOS...MES A MES

25.06.2011 16:32

Mes 5

 

Tu bebé

  • Mide 28 centímetros y pesa 560 gramos. Ya se mueve perfectamente: hace piruetas, da volteretas y patadas. Se chupa el pulgar, practicando el reflejo
    de succión. Ya podemos determinar su sexo: a partir de ahora será tu niño o tu niña.
  • Los gérmenes dentarios comienzan a segregar los futuros dientes. El lanugo, un vello muy fino, cubre su cuerpo. Su sangre es extra-roja, pues posee una
    hemoglobina muy rica en hierro.

 
Tu cuerpo

  • La tripa te delata. Ya se nota que estás embarazada.
  • Las uñas y el pelo crecen rápidamente debido a la acción de la progesterona. Además, el cabello no se cae, por lo que tu melena lucirá como nunca.
  • Necesitarás visitar al dentista: las encías se hinchan y sangran al aumentar su sensibilidad. Normalmente se soluciona con un cambio de pasta de dientes

 

Mes 6

Tu bebé

  • Ya abre los ojos y puede distinguir luces y sonidos: acúnale con tu voz y la de tu pareja. Eso le tranquiliza mucho. También puedes comenzar a ponerle música; principalmente música clásica.
  •  Mide 35 centímetros y ya pesa 1 kilo. Sus conexiones neuronales están completas, pero todavía falta la protección de las neuronas: la vaina de mielina. El árbol bronquial también se ha desarrollado casi por completo, aunque por el momento sus pulmoncitos no funcionan (dentro de tu tripa no hay aire que respirar) y están llenos de líquido amniótico.

Tu cuerpo

  • Tu pecho ha aumentado mucho y comienza a ceder por la fuerza de la gravedad: utiliza un sujetador adecuado que se adapte a su progresivo cambio de tamaño. Si lo soportas, duerme con él.

Mes 7

 

 Tu bebé

  • Ya se ha hecho mayor: mide 39 centímetros y pesa 1,7 kilos. Ya no tiene espacio para dar volteretas, pero determinados estímulos como tu voz o la música le hacen moverse y aceleran su corazón.
  • Su piel se cubre de una capa protectora de grasa (la vérnix caseosa) y su esqueleto se hace más consistente.
  • Puede también percibir tus emociones y tu estrés, pero no te inquietes: no es malo para él. No puedes pasarte nueve meses sin estresarte. Mantén tu ansiedad a un nivel adecuado y todo irá bien.

Tu cuerpo

  • A los granos y la sequedad se une ahora el antiestético paño. Consiste en un cambio de la pigmentación de la piel, que se traduce en la aparición de manchas oscuras en frente, nariz, labio superior, mentón y mejillas. Su explicación es sencilla: las hormonas que circulan aceleradas por tu cuerpo sensibilizan determinadas áreas de la piel a los efectos de los rayos UVA solares. Puedes evitar el problema utilizando una crema que contenga filtro antiUVA.
  • Mes 8

     

    Tu bebé

    • Ya ha completado su crecimiento, y a partir de ahora se dedicará a engordar. En estos dos últimos meses ganará el 50% de su peso. Mide 45 centímetros y pesa 2,4 kilos. El lanugo comienza a desparecer, aunque en algunos bebés se mantiene hasta después del parto. Excreta ya una buena cantidad de orina, como dos cucharadas soperas a la hora, que es expulsada directamente al líquido amniótico.
    • Ya va colocando su cabeza hacia abajo, posición que tendrá al nacer.

    Tu cuerpo

    • Tercera visita prenatal: las mismas preguntas, el mismo examen y los mismos análisis clínicos. Si tu hijo parece muy grande o tú eres pequeñita, probablemente tu médico te realizará una radio-pelvimetría para ver la relación entre el diámetro de la cabeza de tu hijo y el de la abertura de tu pelvis. De este modo podrá saber si la cabeza de tu niño pasará fácilmente o será necesaria una cesárea.

     

    Mes 9

     

     Tu bebé

    • Este es el último mes y te sientes enorme y no puedes esperar a tener a tu hijo en brazos. No te desesperes: ya queda poco. En este mes tu bebé engordará y se redondeará. Y tiene las mismas ganas de salir que tú, pues tu útero se le está quedando muy, pero que muy pequeño. Ya ha perdido el lanugo y la capa de grasa; la piel se suaviza y engrosa.


    Tu cuerpo

    • Seguramente, debido a la presión del útero sobre el estómago, perderás el apetito. No te fuerces a comer, pero tampoco descuides tu alimentación: tu hijo está tirando de tus recursos. Toma alimentos muy cocinados, zumos naturales, purés de verdura, ensaladas de lechuga y tomate. Haz comidas muy pequeñas y numerosas, y cena por lo menos una hora antes de acostarte.

    Y ¡felicidades, mamá!

 

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